Tras el incendio del pasado agosto, el centro multiaventura Ocius Park Colmenar Viejo trabaja en la reconstrucción mientras su fundador impulsa nuevos proyectos y reclama más apoyo institucional.
Robertti Gamarra. El incendio de Ocius Park Colmenar Viejo, ocurrido el 18 de agosto, arrasó la mitad de la finca y provocó pérdidas de 500.000 euros. Su fundador, Federico Díaz Rey, afronta ahora el reto de levantar de nuevo el complejo multiaventura y su proyecto estrella, Raptor Tank, apoyado por una comunidad de clientes y vecinos que no le ha dejado de respaldar.
Sin ayudas públicas y con una aseguradora que aún no responde, el empresario lidera las labores de desescombro con apoyo de voluntarios y clientes. Una campaña de GoFundMe y la solidaridad de la comunidad han dado un impulso moral al equipo. Díaz Rey prevé relanzar Raptor Tank en 2026, rediseñado y mejorado, convencido de que el incendio de Ocius Park Colmenar Viejo no acabará con su espíritu.
Medio millón de euros en pérdidas
El incendio de Ocius Park Colmenar Viejo se declaró durante la única semana del año en que el centro permanecía cerrado. “No había ni personal ni clientes en ese momento”, explica Federico Díaz Rey, CEO y fundador. “Cuando llegué ya estaban los bomberos desalojando. Solo tuve tiempo de recoger a la perra y salir. No pudimos hacer absolutamente nada más”.
Las llamas devastaron cerca del 50% de las 45 hectáreas de la finca, incluida toda la zona de restauración, la nave principal y una de las tres terrazas. Las pérdidas ascienden, según Díaz Rey, a “unos 500.000 euros”.
El empresario, con más de veinte años de trayectoria en el sector del ocio al aire libre, reconoce que fue un golpe difícil: “Ver cómo un proyecto de toda una vida se destruye en pocas horas es un impacto emocional muy fuerte”.
“Ni ayudas ni contenedores”
A pesar de la magnitud del desastre, Ocius Park no ha recibido apoyo efectivo de las administraciones. “Nos pusimos en contacto con el Ayuntamiento para pedir contenedores que nos ayudaran a retirar los escombros y los restos quemados”, relata Díaz Rey. “Nos dijeron que no, que no había ayudas ni contenedores ni nada. Que teníamos que buscarnos los medios por nuestra cuenta”.
El fundador lamenta la falta de respaldo institucional: “La administración es nula absolutamente. No pedíamos dinero, solo colaboración para poder limpiar la zona y empezar a reconstruir”.
La gestión con la aseguradora tampoco está resultando sencilla. “En España las aseguradoras no hacen su trabajo”, afirma. “Nunca vino ningún perito a decirnos si el seguro era el correcto. Ahora ponen cláusulas para cubrirse y no pagar. Llevamos desde agosto sin respuesta y todo apunta a que acabaremos en juicio”.
Mientras tanto, el equipo de Ocius Park realiza trabajos de limpieza y desescombro. “Hay muchísimo material quemado. Incluso los vasos y copas se fundieron en bloques de cristal”, detalla. “Tenemos que rehacer parapetos, retirar restos… queda mucho trabajo por delante”.
Raptor Tank, un proyecto que resiste
Uno de los proyectos más afectados fue Raptor Tank, una propuesta de vehículos de combate adaptados para ocio al aire libre. “Era uno de los proyectos más bonitos que teníamos. Íbamos a presentarlo en diez días y lo perdimos todo”, recuerda.
Lejos de rendirse, Díaz Rey ya trabaja en una segunda versión: “Ahora lo vamos a transformar en un vehículo para dos personas, piloto y artillero. Estamos colaborando con una ingeniería de Alcalá de Henares para rediseñar el prototipo”.
El objetivo es reactivar el proyecto en 2026 con apoyo inversor. “Después de lo ocurrido, nuestras posibilidades directas son muy pocas. Pero si conseguimos un business ángel que apueste por esta idea, podremos volver más fuertes”.
El apoyo que sí llegó: la comunidad
A falta de ayudas institucionales, el respaldo ciudadano se ha convertido en un impulso esencial. “El crowdfunding que tenemos activo es simbólico, pero muy valioso”, comenta Díaz Rey. “Cada donación, por mínima que sea, significa mucho. Es un espaldarazo moral enorme”.
El fundador agradece profundamente a todos los que han colaborado o compartido su historia. “Saber que hay gente que cree en el proyecto te da fuerza para seguir adelante”, asegura.










