La actriz y narradora salmantina Eugenia Manzanera celebra más de treinta años sobre los escenarios con su visita a Colmenar Viejo, donde presentará los espectáculos “Nacer, menuda historia” y “Con la cabeza en las nubes” en La Casa de la Juventud del 17 al 20 de noviembre.
Robertti Gamarra. Con más de treinta años sobre los escenarios, Eugenia Manzanera llega a La Casa de la Juventud de Colmenar Viejo con dos espectáculos que resumen su universo creativo: “Nacer, menuda historia” y “Con la cabeza en las nubes”. Su forma de narrar, entre el clown, los objetos y los cuentos, convierte cada función en un viaje por la imaginación y la verdad escénica. Una fórmula única que conecta a niños y adultos a través del juego y la emoción. “Contar desde mí misma es mi verdad”, afirma. Con esta cita, el programa de artes escénicas 2025-2026 de Colmenar invita a disfrutar de una artista que ha hecho del teatro una forma de vida y de la imaginación su herramienta más poderosa.
Contar es la vida
“Menos es más”, afirma sin dudar Eugenia Manzanera cuando repasa sus más de tres décadas trasteando con historias, títeres y risas. La actriz y narradora salmantina comenzó en los años noventa en una compañía de teatro infantil en Zamora. Desde entonces, no ha dejado de explorar la palabra, la música y el gesto como lenguajes para conectar con el público. “Contar es la vida”, asegura, y en esa convicción ha construido una carrera en la que cada cuento se vuelve experiencia y cada objeto, un personaje.
Su paso por Colmenar Viejo será una celebración. Del 17 al 20 de noviembre presentará “Nacer, menuda historia” —junto a la música en directo de Laura Nadal— y “Con la cabeza en las nubes”, un montaje que invita al público familiar a “volar por las nubes de la imaginación”. Ambas funciones forman parte del Programa de Artes Escénicas 2025-2026 organizado por La Casa de la Juventud de Colmenar Viejo.
El arte de jugar sobre el escenario
En “Con la cabeza en las nubes”, Eugenia Manzanera mezcla palabras, títeres, objetos y música. “Desde el principio del teatro se cuenta que las primeras fórmulas de interpretación fueron a través de las sombras y de dar vida a los objetos”, explica. El espectáculo, como ella misma, no conoce etiquetas: teatro, narración, clown, todo se funde en un mismo juego. “El teatro es jugar. Hay público que en el minuto uno ya está dentro y otros a los que cuesta más, pero lo importante es que juguemos juntos”.
Su humor no busca la carcajada fácil, sino el pellizco emocional. “Con la risa se llega mucho mejor al corazón”, dice. “Hacer reír es mucho más complicado que hacer llorar”. Esa naturalidad se siente en cada historia que cuenta, donde los niños y los adultos comparten un mismo lenguaje. “A veces los padres me dicen: no sé si les gustó a ellos, pero yo me lo pasé bomba. Y eso es precioso”.
Verdad y emoción: su sello escénico
Manzanera se define con honestidad: “No me considero actriz formal ni narradora formal. Soy un poco de todo. Contar desde mí misma y desde lo que sé es mi punto de equilibrio”. Su identidad artística se construye desde la autenticidad. “No puedo contar si no soy una y otra, es como tener una muñeca rusa. Soy todas a la vez. Y, sobre todo, con la verdad”.
Para ella, el clown no es solo hacer reír: es una forma de estar en el mundo. “La verdad nunca existe, pero cada uno sabe cuándo está haciendo el paripé. Mi verdad es llenarlo todo con humor, emoción y juego”. Esa filosofía atraviesa tanto su trabajo con los niños como sus espectáculos para adultos. “Se puede llegar a la esencia del drama también riéndote. Lo más bonito es hacer esos pellizquitos que se quedan dentro”.
En Colmenar Viejo, el público podrá sentir de cerca esa mezcla de ternura y oficio que define su teatro. “Cada día es distinto, porque cada público es distinto”, reflexiona. “Por eso necesitamos el teatro, los cuentos y la imaginación: para comprender lo que nos pasa en la vida”.










